Y se fué, bajo la mirada melancólica de la luna
quedando olvidado en el vacío recuerdo del pensamiento.
Y volvió, como lágrima enjuta y seca de sentimientos
como áspera caricia de locura.
Y pasó, delante de mis labios llenos de lúgubre calor
llenos de húmeda pasión y erótica mirada.
Y no los vio, se adentró en sonrisas no buscadas, en pechos no deseados anhelantes de suspiros engañados.
Y no volvió, la lluvia se apoderó de mi semblante, de mi ternura de mi niñez no recordada.
Y vibré, de alegre tristeza encontrada, de inhóspita sinrazón, de lujuria olvidada.